Extrañaba ya jugar a las estuatuas de marfil...y extrañaba jugar con mis amiguitos.
Y ayer nos juntamos para ver si podíamos revivir nuestros juegos. Como buenos niños viciosos hubo mezcal, chelas y chapulines.
Nos sentamos alrededor de la TV para ver una película, con buenas criticas por lo que he oído: Juegos a la Hora de la Siesta.
Y vimos jugar, atragantarse de dulces, llorar y madrearse a once escuincles, odiosos todos, terriblemente hermosos a mis ojos, humanitos corriendo trás el cadáver del pajarito, una metáfora de los actores que los interpretan.
"¡Pobres actores de Juegos...!" pensé mientras veía el video, "¡no saben lo que les espera! la carga más dura apenas viene en camino." Y me dejó asombrada imaginar como unos niños de ocho años podían haber madreado, en todos los sentidos, a esos pobrecitos actores: duele la espalda, la cabeza, el corazón, pero duele tanto el final!
Me pregunté a mi misma ¿como la actriz iba a poder despedirse de Paty en el momento que tuviera que suceder? ¿Cómo iba a cerrarse el telón dejando atrás estos juegos de niños (y jovénes adultos)?
Me pareció irónico mientras veía a Andrés meterles una madriza al resto de los niños, como podíamos ser tan distintos a esos niños, pero cuando el telón se cierra, el publico sale y cada uno se enfrenta a si mismo seguimos siendo ellos en el fondo, solo tuvimos que jalarlos, cerrar los ojos y recordar. O en algunos casos solo tuvimos que ser lo que siempre quisimos ser.
Y como encontré cosas entre nosotros de una magnitud tan cabrona que me espanta, he encontrado compañeros de por vida, algunos amigos netos, y un hermano.
Los niños no llegaron con las manos vacías, nos traian sorpresas. Nos regalaron cosas que no conocíamos, experiencias, recuerdos, imágenes, lazos entre nosotros muy cabrones, en mi caso muy personal Paty me regalo a mi misma.
Ha sido irónico que el papel que interpreto, una niña, me mostró que ya soy una mujer, un adulto, cosa que a veces se me olvida, o a veces quisiera olvidar.
Los "Juegos" siguen vivos, latiendo dentro de cada uno de nosotros, esperando el momento en que alguno de nosotros diga "¿Jugamos a las estuatuas?" y empezemos a cantar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario