sábado, 27 de diciembre de 2008

Volviendose a Enamorar

Es Cierto.
Tengo ganas de volverme a enamorar.

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Después de varios dolores de cabeza y demás percances mentales he encontrado, tras un brevísimo ejercicio de auto-psicoanalisis nocturno, el meollo de todo este asunto de si quiero pero no sé.
Es la intimidad.
Encontré con él un lugar físico demasiado perfecto. Una guarida ultra secreta, donde podía ser absolutamente todo lo que soy. Mi éthos. Debajo de las cobijas, como si estuvieramos jugando a la casita...Y de hecho así era. Era nuestra casita.

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¿Cómo podré entonces compensar esa falta de intimidad casera?
Talvez necesite un poco más de ese Freud personal que me inventé anoche.

lunes, 22 de diciembre de 2008

De lo Azaroso y lo Necesario

Anoche soñe que no era. Creo que lloré un poco. Estaba muy asustada porque estaba segura que había dejado de ser completamente. Y mis viejas amigas estaban ahí y yo lloraba y les decía "es que ya no soy, ya no soy." Pero nadie entendía.
Y cuando desperté me di cuenta de que yo tampoco entendía.

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Esto del amor es algo raro. Me hace sentir tan llena y tan miserable a veces.
El viernes me di cuenta de algo que siempre he sabido pero nunca había entendido con claridad. Somos muy distintos. Vemos el mundo de perspectivas casi opuestas. Sentimos de maneras muy diferentes, no sentimos lo mismo. Y por un momento me dije "Rayos, ¿que es entonces lo que nos une?" ¿Qué es eso en lo que convergemos que nos mantiene juntos? ¿Que es lo que podría asegurarnos un futuro en común?
El amor, me dijo él.
Sí.
¿Pero no hay más?
¿No hay otra cosa más allá que nos permita quedarnos pegados el resto de la vida?
Hoy tuve un pequeño lapsus, aunque no estoy segura de que lo haya sido, porque fue inconciente pero cuando me di cuenta me pareció muy a proposito.
"Deberíamos darnos un tiempo."
La frase más asquerosamente trillada, sin embargo increiblemente usual. Una vez más mi inconciente hacía su trabajo, pero está vez me pareció que no era mi inconciente saboteador quien hablaba, sino su parte amable (si es que existe tal).
Generalmente, después de decir algo que me sale de adentro me cuestiono a mi misma al respecto, reprochandome o felicitandome por el valor. Esta vez no escuché nada. Mi mente estaba en completa quietud.
Y sentí sus nervios. Esos nervios cuando estás seguro de haber comprendido lo que sucede, pero esperas con toda tu alma haber escuchado mal. Sus deditos tamborileaban sobre mi mano. Yo no lo podía ver, no sentía la necesidad, y me parece que él no quería hacerlo por miedo a encontrar algo en mi que no quisiera ver.
No hubo necesidad de explicación. Era muy claro lo que había dicho.
¿Porque? La pregunta automatica. Y mi respuesta automática. No sé.
Esperaba que me cuestionara, que me pidiera una explicación coherente, algo que demostrara su desesperación. Pero no hubo tal. Hubo silencio.
Y ese silencio tan abismal entre los dos me disparó en la cabeza, como en suspención mental después de enterarse de algo terrible. Sentí algo que nunca había sentido antes, bueno sí, una vez, pero hace tanto tiempo que ya lo había olvidado. Sentí mi corazón en un frágil momentum, listo para caer y quebrarse en muchos pedacitos. Y mis brazos se sentían ligeros, pero no encontraba la fuerza para mantenerlos en su lugar.
¿Que era eso? Era ese vértigo endemoniado que me ataca cuando estoy desprevenida, el vértigo de saberte capaz de mantenete firme y seguro o de dejarte caer. Sabía que la división entre ambos es delgadísima, casi imperceptible, tuve miedo de mi misma, de mis elecciones. De los tres peores demonios que conosco: el dolor, la verdad y la desición.
¿Que nos está pasando? me decían sus ojos, los ojos que no me podían ver pero que yo se adivinar bien. Es que siento una nube o una sombre obscura que me persigue todo el tiempo, diciendome que esto está destinado a fracasar. Que no hay remedio. Our love lines growing hopelessly tangled.
Y otravez ese estúpido silencio.
Sentí que todo mi cuerpo latía a un solo ritmo desesperado pero, curiosamente, pasivo al mismo tiempo. Me sentía tranquila dentro de todo mi flujo bestial de emociones. ¿Que pasa? ¿Acaso será un primer asomo de la templanza que he estado cultivando? ¿Por fin soy una mujer temperante? En otro tiempo no hubiera podido ni hablar por las lagrimas. Ahora no sentía ni la amenaza de su próxima aparición.
Y sentía que él también palpitaba, sus brazos sentían lo mismo que los míos, pero seguían aferrandose a mí.
Malditos ideales del amor, pensé para mí.
El amor no es sólo sentimientos rosas, dije. Por lo menos no para mí.
Wow. Es que esté estado omnibulante en el que me encuentro me causa más cosas que todo lo que había provado antes. Me hace sentir on stage otra vez.
Lo llené de besos, repitiendole una y otra vez que lo amaba. ¡Y es cierto! ¡Lo amo! Pero hay algo que no me deja tranquila. ¿Que será? ¿El fantasma de encuentros pasados? ¿De otras vidas? Después de las pocas palabras dichas entre silencios prolongados, le dije que no podría dejarlo. Es que estoy tan enamorada de él, y lo amó con una intensidad indescriptible. ¿Que podría ser de mí sin él? Exactamente como en mi sueño, dejaría de ser.
Caminabamos de la mano, como todo el tiempo, pero la sentía vacía. Sentía que no tenía su mano, que solo estaba la mía aferrandose a si misma. Eso me dio pánico.
Y luego hizo algo que me provocó toda la miseria que siento ahorita. Me abrazó. Como nunca lo había dicho y dijo que me amaba. Y lo escuché sonriendo. Y escuché sus sollozos. No me quería mostrar la cara, por obvias razones. Me sentí terrible. Y lo abrazé con todas mis fuerzas, besandole el cuello e intentando pasarle por osmosis o algo similar todo el amor que sentía por él, la gratitud, la ternura, todo. Pertenecemos a este puro y hermoso sueño. Aferrate a él.
No siento tu mano, siento que está vacía.
Es miedo, me dijo.
Dime que no te estoy perdiendo, pensé. Dime que no es así.
Pero no me atreví.
Es mi naturaleza contemplativa. Eso es todo. Así soy yo. Pero prometo cambiar. Ya no quiero pensar. Pensar me da miedo. Prefiero mantenerme aislada en esto que siento por ti, sin pensar en lo que puede pasar. Al demonio con el eterno devenir, que pasé lo que tenga que pasar. Ya sea azaroso y/o necesario. Al diablo. Que se vayan todos al diablo. Te amo. Y me amas. Y nos tenemos los dos. No necesito más.
Pensé. Pero una vez más no me atreví a hablar. Solo estaba ese silencio destructor.

miércoles, 15 de octubre de 2008

First, Last & Always

It's been a while now since the last time I wrote this shit....
My own, lovely and pseudo piece of shit...
My pretty bucket of cathartic crap...
Anyway....where was I?

Hay momentos fugaces en los que mi sadismo y ganas de self destruction me provocan muchas cosas. Me dan ganas de decirle que no lo amo, que no lo quiero ver, que me saque de su vida. Y se que en el instante en que le diera la espalda me desmoronaría de dolor.
¿Es miedo? Quizas. ¿O es una vez más es mi inconciente saboteador que viene a fregarme la vida? Tal vez.
Me pregunto a veces si sería una buena opción perderme. Y a veces dudo. Y no me gusta dudar. Porque veo en su cara la duda en reacción a la mía. Y no quiero que piense que miento, porque hasta el dia de hoy he hablado y actuado conforme a lo que mi interior me dicta, la verdad "relativamente" absoluta.
(Mi amor: ¡No dudes cuando te digo que nunca he sentido esto antes! ¡Y no dudes cuando te digo que te amo como no lo había hecho jamás! Tu sabes, tu me conoces, tu ves mis ojos cuando te lo digo. A veces pienso que es eso lo que más me gusta de ti y de mi, el momento en que solo nos vemos y el alma se antepone a la cara y es lo que mostramos.)
El asunto se complica cuando me voy atiborrando de debrayes sin explicar y cuando me pongo a razonar las cosas. (¿Tendrá algo que ver la razón con este extraño, exótico y extasiable estado llamado amor?...Nietzsche: "Hay siempre algo de locura en el amor, pero siempre hay algo de razón en la locura." ) Y por lo mismo, he decidido no razonarlo, solo sentirlo.
Ha pasado tan poquito tiempo y siento que hemos vivido demasiadisimas cosas juntos. Talvez sea porque tenemos ya bastante tiempo de conocernos o porque una parte de mi has been waiting long for this. (Mi amor: Nunca te lo dije, pero en mi corny & girly journal tengo escritas muchas páginas de ti, desde tiempo antes de que comenzaramos esto: "¿Es esto ilusión? ¿Que me está pasando?").
Mi vida parece que por momentos corre, y por momentos pasa en slow motion. Me asustan muchas cosas, el eterno devenir heracliteano del que he hecho muchos trabajos para la escuela. Me da miedo (miau) saber que las cosas cambian, y que tendré que adaptarme a ritmos distintos, a encontrar nuevos equilibrios pues los que tenía ya están obsoletos. Veo venir cosas raras; y cosas que desde este lado de la temporalidad parecen pérdidas, pero quizas ya del otro lado se vea el lado amable.

Until this all crashes down I'll hold on/If the sun refused to shine I would still be lovin' you/We must never be apart/I'm with you my love, I'll stay with you darling 'til my seas are dried up

Sólo se una cosa. Que lo amo. Se que lo amo porque lo siento, porque siento como mis particulas bailan de felicidad cuando me toca, y mis ojitos brillan (lo sé porque los suyos hacen las veces de espejo....Lacan: "La mirada es la mirada del otro.") cuando lo veo. Y lo sé porque no puedo dejar de verlo cuando no se da cuenta, cuando tiene la mirada en otra parte y está pensando en algo más. Y lo amo porque cuando se da cuenta de que lo estoy viendo se chivea. Y sé que lo amo porque hay instantes que un solo gesto o un movimiento de cabeza o un sonido me deja perpleja, y mi mente me dice "Oh my god, he is just so beautiful, so fuckin' amazing." Y lo amo porque a veces lo beso impulsivamente, quizas con un toque de violencia, porque siento que quizas sea el último. Y lo amo porque lo cuido mientras duerme, le beso la frente mientras se abraza a mi y se queda dormido. Sé que lo amo porque al momento de escribir esto siento como el agua salada se va acumulando en mis ojos sin siquiera darme cuenta.
Te quiero! Te quiero! Te quiero! Te amo!!
My Love, First, Last & Always

sábado, 23 de agosto de 2008

...of Death and Romance

Ayer me sentí plena. Y antier. Y el día anterior.
Y así durante una semana.
Sólo una semana.
Si me hubiera puesto a pensar en mi vida hace dos semanas no hubiera visto esto llegar por ninguna parte, en ningun momento proximo.
Pero el hecho es que aquí esta, y que me siento más feliz de lo que me he sentido en muchísimo tiempo. Mi corazoncito no había sentido tanta emoción o ilusión, no había deseado tanto brincar y gritar, ni había reido como loca por ningun motivo, no había tenido conversaciones tan amenas con mi gato (aunque parece que no le importa, e incluso siento q hay algo de celos involucrado en todo esto), ni había deseado tanto contarle a todos el motivo de tan repentino bliss. Pero al mismo tiempo es algo tan bello que al decirlo se reduciria su emocion inicial.
El primero fue el momento más bizarro. Estaba aterrada, con ganas de correr y correr, y mareada. No se veía venir de manera tan intensa.
El segundo estaba desesperadisima. No sabía porque.
El tercero fue de comprobación. Para darme cuenta de que era real y para probarme a mi misma.
El cuarto fue sorpresa. Simplemente perfecto.
El quinto fue total. Un resumen y una variacion de lo que ya conociamos.
Me sentí completa, amada, bellísima, llena de paz.
Todo esto ha sido tan rápido, tanto que siento que me da vertigo, pero según Milan Kundera, el vertigo no es más que las ganas desesperadas de caer y saber que se siente.
Al principio es algo torpe, como dos niños enamorados. (¿O será que eso somos?) Y el primer beso se sintio como un golpe, un golpe para reaccionar y que los sentidos adormilados regresen a su posicion de alerta permanente. Y hablamos, nos vemos, nos acariciamos. Como si desde el principio debío de haber sido así.
Lo veo, me besa, y ya ya no hay nada más. Estamos juntos, abrazados o besandonos y mis sentidos se bloquean a solo nuestra exclusividad. Solo está él. Sólo estoy yo.
El tiempo juega en contra nuestra, corre, como si quisiera ganarnos, y nos da miedo ver el reloj. Ver que el tiempo se nos acaba y que es hora de despedirnos. Vamos de la mano y ya siento que lo necesito. Y estoy segura de que el siente lo mismo.
Regreso a mi vida comun, y en dos minutos ya me siento desesperada. Necesito que me abraze y que me tome de la mano y que nos digamos todas las cosas que nos decimos.
Me siento confiada, feliz, a punto de explotar, con tantas cosas que decir, peor al fin de cuentas, como dijo él, no hay prisa. Tenemos todo el tiempo del mundo.

miércoles, 23 de julio de 2008

Días

Pero que abandonadito tenía mi blog...
He de admitir que tenía muchas ganas de escribir algo, pero no sabía exactamente que. Un poquito de esto, un poquito de aquello.
En fin.
En estos dias siento que siento muchas cosas raras, contradictorias, recuerdo cositas simples, instantes aparentemente insignificantes, que de la nada me invaden cuando estoy distraida. Precisamente, como una mancha de lluvia en mi memoria.
Me acuerdo de mis pasos exactos, del sabor del helado del verano pasado, del sonido de mis tenis cruzando los charcos, de mis pantalones mojados, de la luz gris del cielo, de mis lagrimas que en esos momentos pense que no tendrian fin.
Más alla, me acuerdo de la risa, me acuerdo de una foto en blanco y negro, me acuerdo de la ventana que solo podia mostrar el cielo infinito de una mañana de lunes.
Más lejos, me acuerdo de los besitos simples, sin nada que decir, me acuerdo de todas las canciones, de todos los colores.
Más allá de todo, me acuerdo de los ojos, los ojos de todos.
Cuando sueño que beso a alguien, no estoy segura de saber quien es, siento labios que bien pueden pasar como los de alguien más, como los de todos o como los de cualquiera.
Hoy no recuerdo. Quizas porque no hay nada que recordar.

jueves, 12 de junio de 2008

Oda al Ventilador Caído

¿Recuerdas donde estabas exactamente hace un año?

Yo sí. En Córdoba. Junto con el resto de la Trouppé.
Hace un año sucedio toda esa secuencia de hechos rarísimos y exóticos, que de cierta forma me unieron y alejaron más de las personas que estaban formando parte, en ese momento, de mi circulo perfecto.
Los juegos, literalmente, a la hora de la siesta, la pedez mental, la simpleza, el incidente del ventilador, el calor, la calentura, mis malviajes....En esas pocas palabras puedo resumir el viaje a Veracruz.
Por eso, le dediqué un pequeño pensamiento nostálgico a nuestro ventilador caído.
Creo que nadie nunca lo podrá olvidar....

martes, 10 de junio de 2008

Sobre Escribir a Mano

Una convicción profunda subyace el hecho de haber cambiado pluma y papel, por teclado y pantalla. No creo que sea sólo la confianza que ha nacido entre nosotros y la computadora, como un movimiento gradual y obvio, o incluso necesario, como el paso de la pluma a la máquina de escribir: no. Entre la computadora y la máquina de escribir se alza un muro descomunal. Creo que la distinción entre uno y otro método radica en que, adjunto al avance de la pluma (o al ruidoso teclear de la máquina de escribir), viene un intenso sentido de perennidad del que carece el ordenador. ¡Qué sencillo es borrar una frase, un párrafo o páginas enteras en la pantalla de la computadora! El compromiso que existe entre esas letras y el autor es pequeño comparado con el de aquél que escribe a mano. Por ejemplo, ahora, en estos renglones… sencillamente me intimida el papel en un primer momento: me acerco a la hoja con cierto temor e ingenuidad que gradualmente desaparecen conforme crece la intimidad entre nosotros. Verter la primera letra sobre la página, dejar que la tinta trace el primer paso, involucra titánica predeterminación y solemnidad. Lo que ya se ha escrito con la pluma no se borra fácilmente. Estas palabras a las que otorgamos vida, un tiempo y un espacio, no pueden desaparecer del todo. Siempre dejan algo. Se pueden cubrir de rayones, por supuesto, pero seguirán ahí, debajo, en los subsuelos de la tinta, avergonzadas como adefesios, pero vivas. Se puede arrancar la hoja del cuaderno y tirarla a la basura, pero ese escrito no perece. Incluso si uno opta por incinerar el texto (achicharrando la tinta de cada letra) las cenizas y el olor de papel quemado están tan al alcance de nuestros sentidos que el vínculo no termina de romperse. Por supuesto, este mismo sentimiento paternalista involucra no sólo cautela, sobre todo suprema satisfacción y orgullo.

Y el hecho de que la tinta que sale de la pluma no regresará jamás a ella, el saber que esta pluma eventualmente se secará le confiere un papel un tanto humano: la trascendencia. ¿Acaso no, el único consuelo que le pueda quedar a la pluma, sea saberse progenitora de una frase excelsa, o incluso de un cuento completo, magnífico e inolvidable? ¿Es que no corre el riesgo, como el escritor mismo, de extinguirse después de páginas y páginas de mediocre contenido? La pluma, vista así, es una extensión nuestra a través (además del evidente vínculo físico constituido por el contacto de nuestros dedos sobre ella y la cadencia que nuestra mano le transmite) de esta relación que nace de compartir la ambición de dejar huella.

Sin embargo, incluso creyendo en estos vínculos y en estas responsabilidades, sería absurdo no querer escribir con pluma algo de lo que no estemos seguros de que será bueno. De hecho, ése es precisamente el atractivo. Todo lo que compone este acto de escribir: la hoja en blanco que habrá de ser surcada por la tinta y marcada para siempre; la tinta que forma pactos de distintas formas con el papel; la pluma que da a luz a esa tinta y que contornea la forma de los pactos; el escritor, a cuyo mandato se somete la pluma: todos arriesgan.

Escribir no es sólo el texto que finalmente contempla el autor en la pantalla de la computadora, cuando resopla y esboza una sonrisa de satisfacción por haber concluido una obra o parte de ella; esas palabras no transmiten la duda que hubo detrás, son frías y monótonas, indiferentes, efímeras e irreales, ilusiones ópticas; no hablan del frenesí que experimentó el escritor al concebirlas, no hay enmienda y no hay luto por aquellas que se quedaron en el camino.


Adrian Buganza, 2008

sábado, 16 de febrero de 2008

Otra vez. Como si fuera la Primera.

“...el que se mueva baila el twist con su hermana la lombriz, yo mejor me quedo ¡ASÍ!"

Mi reloj suena a las ocho en punto, pero solo me despierto a medias, quiero seguir durmiendo tranquilamente, sin pensar, sin sentir. Me cubro por completo con las sabanas otra vez hasta que mi conciencia me empuja a levantarme en contra de mi voluntad. Me baño, desayuno, me arregló, todo lo hago a regañadientes. ¡No quiero ir, no quiero ir! digo como una niñita que se rehúsa a ir a la escuela. Me siento como una niña. Que irónico.

Pero tengo el tiempo de camino para pensar, para desear seguir durmiendo, para continuar mi vida hasta que llegue al teatro. Escucho mi canción una y otra vez, entiendo la voz como si fuese la de mi mente, y la música que llora como si fuera mi corazón.

“…y perder la razón en un juego tan real…”

Mis pies me guían, no tengo siquiera que abrir los ojos, se saben de memoria el camino tantas veces recorrido. Llegué, por fin. Y me siento feliz, de estar ahí, de verlos a todos, de besar a quien amo, de sentirme de nuevo dentro de una misma sintonía; pero a la vez tengo pánico, y todo me provoca horror, y quisiera salir corriendo.

Como una autómata hago lo que se me dice: subo, bajo, salto, ruedo. Y me encuentro de nuevo en el escenario, con los demás. Es solo durante esos breves minutos cuando me siento parte del todo que es la puesta en escena, cuando me siento íntimamente conectada con cada fibra de los once seres que me rodean. Escucho la voz del ente líder que nos ordena, pero más que ordenes se han convertido en decisiones mías. Es un deleite explorar los movimientos de mi cuerpo, mi relativa flexibilidad y la recién adquirida fuerza en las piernas; bailarle a los demás, bailar para ti mismo, o más aún, bailarle al escenario.

Esto es un ritual, nuestro intento de despertar a la tierra con los golpes sincronizados de nuestros pies y manos, hasta sentirlos estallar.

Bailamos tocándonos las palmas de las manos, me siento enamorada de la persona enfrente de mí, de los ojos que me ven desde la esquina.

Cantamos nuestras propias canciones, improvisadas con nuestras gargantas y manos y pies. Me encanta sentir las vibraciones sonoras bajo mis plantas. Me encantan los ojos de los demás, me encanta sentir el pulso del otro.

TERCERA LLAMADA: ACTORES

Refugiados cada quien en su propio lugar, en su interior; atrás de las cortinas esperamos. Reímos, cantamos canciones sin voz, nos estiramos, nos vemos, sonreímos, nos besamos.

Los miro a todos detenidamente, a los diez, todos cómplices de la misma travesura.

Se empiezan a escuchar pasos y el ruido de sillas siendo ocupadas; guardamos casi absoluto silencio, apagamos la luz y a ciegas esperamos. A veces, cuando las ansias nos ganan espiamos por un pequeño orifico, inspeccionamos al público, buscando gente. Los observamos a escondidas, casi como un desquite de lo que ustedes están a punto de hacernos a nosotros.
Empieza. La primera nota de la canción, inevitablemente nostálgica y triste. Me pregunto en silencio cuál será la impresión del espectador al escuchar esa canción por primera vez. Me imagino a Leo en su esquina iluminada, con todos los ojos sobre ella, al ser aparentemente la única en escena. Y a Ixchel procurando no ser vista mientras esta enterrada en la arena. Escuchamos con atención la entrada de Edu, el sonido de su avión imaginario me indica que todo acaba de empezar de nuevo. Otra vez como si fuera la primera vez. Y mi corazón empieza a latir con fuerza.

Es la entrada de Spanky y Marco o Rodrigo, depende del día. Me estiro por última vez, me pongo los zapatos, arreglo mi diadema y tomo mi muñeca. Tomada de la mano ya con Samantha siento un impulso inverosimil de huir, de decir siempre no. Mi corazón late demasiado fuerte. Prefiero cerrar los ojos. Sam abre la cortina y me hallo en el foco de luz, nerviosa. “Demasiado tarde…” dice Itzel. Pero es sólo una ilusión, porque Itzel se quedó allá atrás. Ahora esta niña es Paty. Bajo despacio las escaleras y siento la mirada curiosa del espectador sobre mí. Viene mi primer texto, y entonces, como si fuera magia, se esfuman los nervios. Entonces empiezo a jugar. Y me divierto. Y no me interesa la mirada juiciosa, porque se que nadie nos puede ver, que estamos solos.
Vienen los juegos rudos, los siento, la actriz que se quedó al fondo de la mente los siente. Viene el dolor de los golpes, y más que nada el dolor que provocan las intermitencias de emociones que tengo que vivir. Duele ser avergonzada enfrente del espectador, y de mis amiguitos, y de mi misma. Pero me río, y luego sufro, y juego, y lloro, y me siento transgredida....

"QUIEREN PROBAR CABRONES????!!!"

Todo juego se convierte en una vorágine de imágenes que no tienen sentido, de ruidos que atormentan a Paty, y por ende a mi también. Mis rodillas se raspan al ser sometida al piso, sobre la viruta que lastima, y mis ojos se cierran con fuerza. Escucho la respiración de la gente que tengo al lado, los sollozos contenidos, las risas del público que no puedo evitar tomar como algo personal; siento junto a mi sien el frío contacto de un rifle de juguete convertido en un arma mortal, y escucho en el fondo de mi mente algo leí......"Si supieras como lo imagino, con todos los rifles apuntándome y yo intentando fundirme contra el muro, pero este opone resistencia, como en una pesadilla....." Siento entonces las manos de Andrés que me corrompen, manos que he querido tanto, y que ahora "violan" a mi niña. Siento rabia, asco, siento dolor por mí, por ella y por todo aquel que haya sufrido lo que estoy sufriendo ahora. Abro los ojos y veo al espectador que tengo enfrente, me aferro a su mirada que es lo único que puede salvarla. No puedo evitar soltar unas lágrimas.
Tampoco soporto el grito desgarrador de un Julito asustado, encabronado, dolido. Y veo instintivamente al público, ellos tampoco pueden. Ja.-pienso para mi misma-Ahora ya no se ríen tanto.
Ha llegado la hora del funeral. Viendo el féretro del pajarito siento la presión del drama rebuscado sobre mí, y veo sobre esa caja, que hace las veces de ataúd, la cara de cada una de las personas que he amado, de mis esperanzas de mis sueños pisoteados, de mis rechazos y mis perdidas. "Como un pajarito se fue...No somos nada" Tan tan tatan, taaan tatantantantantaaaan...Marcha Fúnebre. Un funeral para todo lo que quiero enterrar.
El final llega junto con la música más trágica que jamás hayan oído y mi niña me dice "Pero si solo estábamos jugando...." Siento cobardía, impotencia, una pesadumbre que me invade. Y huyo, ahora sí huyo.
Unos segundos en la oscuridad detrás de las cortinas, siento al público emocionado mientras sigue la música y uno a uno van desapareciendo los actores. Hasta el oscuro final. Dos segundo más y viene el aplauso. Mi niña se fue y regreso yo. Otra vez, como si fuera la primera.


domingo, 3 de febrero de 2008

Año Nuevo

Hoy es fin de año. Fin de un año que, en mi percepción muy particular, trajo más cosas "malas" que "buenas". Pero esas palabras son simples adjetivos. Es cierto que este año salió de una manera que definitivamente no esperaba, se dio el final de muchas situaciones, y me di el lujo (¿?) de un descanso.Muchas cosas se me cayeron, entre ellas mi ego. Sucedieron hechos que me pegaron duro, que me tiraron y me dieron en la madre. Pero hubo otras cosas que aparecieron para hacerme feliz y poner mi vida en orden...un poco.

El 2007 fue un año de situaciones nuevas para mi: el fracaso, la introspección, la soledad, abrir los ojos a la conciencia de que no soy omnipotente, que soy falible, vulnerable y humana.

Crecí, pensé, maduré, creé, disfruté, amé, peleé. Me queda el consuelo de que di mucha batalla por lo menos...jajaja. Y encontré en la "tragedia" un camino alterno que me condujo a cosas increíbles, a conocer y apreciar cosas de mi misma que no había notado.
Viví momentos que ya se quedarón grabados para toda la vida: todos los madrazos que recibí, pero también todos los besos que me dieron. Las veces que lloraba desconsolada como niña, y las veces que me cagaba de risa con mis cuates.

Viví la experiencia de los juegos a la hora de la siesta (sí, de los que siempre hablo y que seguro ya tengo hartos a todos con ese tema) que fueron, sin duda, lo que me salvó del ocio y la desesperación. Y Paty, mi niña adoradísima, vive como uno de mis alter egos. Seguro será así el resto de la vida.

Ahora se valorar mucho más las cosas, porque se el trabajo que me ha costado alcanzarlas.
Gente vino, algunos siguen, y otros ya se me fueron. Si es así es porque ya se dio todo lo que se tenía que dar. Y lo agradezco porque, por el simple hecho de haber estado un momento decisivo, los amo. ¿Recuerdan mi teoría de la vida como una máquina de engranes...?

¿Y QUE APRENDIMOS ESTE AÑO?
Que la vida no es justa. Que las cosas no vienen por estar destinadas, por inercia, por justicia o porque "lo merecemos", vienen porque lo buscamos y encontramos. Si ganamos es por haber trabajado. No hay que tomar las cosas por sentado, hay que estar seguros de todas las posibilidades, para poder disfrutar la victoria, o entender la derrota. Revisar minuciosamente las heridas para aprender.

Este año se acaba esta noche y mañana empeiza uno nuevo. Aunque un año es solamente un parametro humano, y el tiempo sigue siendo tiempo, le haré honores digiriendo lo que aprendí y esperando en la linea de salida a que llegué el 2008 que, con trabajo y un poco de suerte, será mejor que este.

Fire Lullaby

Each desperate night

A dim and unclean shade leaks through the window

And it crawls.

Standing steady it guards my night as the monster I fear,

The demon the dream has become,

Of hell and decadence and ashes.

And broken illusions of life being a dream.

My monster sleeps with me, caressing my shoulders with violence.

Whispering softly his fire lullabies.

In the morning the beast smirks wickedly at me,

He transformed my tangled hair into a web of hopelessness.

I scream to the shattered mirror.

Noche de Brujas

Noche de Brujas

Es en noches como ésta cuando se activa nuestra sincronicidad

Y sobre la almohada se graba la imagen en gotas de estas memorias,

Empolvadas y sacadas a la luz de la luna de octubre;

Desenterradas a la mitad de la noche porque estoy sola, porque el ruido se apagó y porque la obscuridad me provoca.

La música y las voces se reproducen en la mente en perfectas partituras

Y llega sobre el pecho una excitación fugaz por los tiempos muertos

O por las cosas que nunca pasaron…

Las ánimas se levantan y deambulan por la habitación

En sollozos y risas y sus dolores.

Llegará el minuto en que los ojos pesados y ciegos se cierren y caemos

A merced de nuestros fantasmas no muertos.

Lás ánimas se evaporarán en sombras suaves

Y la luz del día se asomará por la ventana para acabar con esta noche de brujas.

Reviviendo los "Juegos"

Extrañaba ya jugar a las estuatuas de marfil...y extrañaba jugar con mis amiguitos.

Y ayer nos juntamos para ver si podíamos revivir nuestros juegos. Como buenos niños viciosos hubo mezcal, chelas y chapulines.
Nos sentamos alrededor de la TV para ver una película, con buenas criticas por lo que he oído: Juegos a la Hora de la Siesta.
Y vimos jugar, atragantarse de dulces, llorar y madrearse a once escuincles, odiosos todos, terriblemente hermosos a mis ojos, humanitos corriendo trás el cadáver del pajarito, una metáfora de los actores que los interpretan.
"¡Pobres actores de Juegos...!" pensé mientras veía el video, "¡no saben lo que les espera! la carga más dura apenas viene en camino." Y me dejó asombrada imaginar como unos niños de ocho años podían haber madreado, en todos los sentidos, a esos pobrecitos actores: duele la espalda, la cabeza, el corazón, pero duele tanto el final!
Me pregunté a mi misma ¿como la actriz iba a poder despedirse de Paty en el momento que tuviera que suceder? ¿Cómo iba a cerrarse el telón dejando atrás estos juegos de niños (y jovénes adultos)?
Me pareció irónico mientras veía a Andrés meterles una madriza al resto de los niños, como podíamos ser tan distintos a esos niños, pero cuando el telón se cierra, el publico sale y cada uno se enfrenta a si mismo seguimos siendo ellos en el fondo, solo tuvimos que jalarlos, cerrar los ojos y recordar. O en algunos casos solo tuvimos que ser lo que siempre quisimos ser.
Y como encontré cosas entre nosotros de una magnitud tan cabrona que me espanta, he encontrado compañeros de por vida, algunos amigos netos, y un hermano.
Los niños no llegaron con las manos vacías, nos traian sorpresas. Nos regalaron cosas que no conocíamos, experiencias, recuerdos, imágenes, lazos entre nosotros muy cabrones, en mi caso muy personal Paty me regalo a mi misma.
Ha sido irónico que el papel que interpreto, una niña, me mostró que ya soy una mujer, un adulto, cosa que a veces se me olvida, o a veces quisiera olvidar.

Los "Juegos" siguen vivos, latiendo dentro de cada uno de nosotros, esperando el momento en que alguno de nosotros diga "¿Jugamos a las estuatuas?" y empezemos a cantar.

El Brindis

Un brindis de lágrimas por tu crueldad,
Por esa risa encantadoramente devastadora,
Por tus delgados labios sobre los de ella,
Por los ojos que buscan y analizan,
Y por la mirada de reconocimiento vacío.

En tu nomnbre es esta sinfonía
Y mi craneo roto sobre la mesa.
En tu honor el epitafio que dice simplemente "Muerta"
Y las cuatro penas que maldicen el motivo del desmayo.

Recordemos la tragedia de mi nombre carente de sentido.
Recordemos la nueva transparencia de mi cuerpo
Sobre la superficie difunta, llorada, sutil
Y tu mirada que atraviesa.
Esta noche estas en mi memoria, y este brindis es por ti.