Anoche soñe que no era. Creo que lloré un poco. Estaba muy asustada porque estaba segura que había dejado de ser completamente. Y mis viejas amigas estaban ahí y yo lloraba y les decía "es que ya no soy, ya no soy." Pero nadie entendía.
Y cuando desperté me di cuenta de que yo tampoco entendía.
********
Esto del amor es algo raro. Me hace sentir tan llena y tan miserable a veces.
El viernes me di cuenta de algo que siempre he sabido pero nunca había entendido con claridad. Somos muy distintos. Vemos el mundo de perspectivas casi opuestas. Sentimos de maneras muy diferentes, no sentimos lo mismo. Y por un momento me dije "Rayos, ¿que es entonces lo que nos une?" ¿Qué es eso en lo que convergemos que nos mantiene juntos? ¿Que es lo que podría asegurarnos un futuro en común?
El amor, me dijo él.
Sí.
¿Pero no hay más?
¿No hay otra cosa más allá que nos permita quedarnos pegados el resto de la vida?
Hoy tuve un pequeño lapsus, aunque no estoy segura de que lo haya sido, porque fue inconciente pero cuando me di cuenta me pareció muy a proposito.
"Deberíamos darnos un tiempo."
La frase más asquerosamente trillada, sin embargo increiblemente usual. Una vez más mi inconciente hacía su trabajo, pero está vez me pareció que no era mi inconciente saboteador quien hablaba, sino su parte amable (si es que existe tal).
Generalmente, después de decir algo que me sale de adentro me cuestiono a mi misma al respecto, reprochandome o felicitandome por el valor. Esta vez no escuché nada. Mi mente estaba en completa quietud.
Y sentí sus nervios. Esos nervios cuando estás seguro de haber comprendido lo que sucede, pero esperas con toda tu alma haber escuchado mal. Sus deditos tamborileaban sobre mi mano. Yo no lo podía ver, no sentía la necesidad, y me parece que él no quería hacerlo por miedo a encontrar algo en mi que no quisiera ver.
No hubo necesidad de explicación. Era muy claro lo que había dicho.
¿Porque? La pregunta automatica. Y mi respuesta automática. No sé.
Esperaba que me cuestionara, que me pidiera una explicación coherente, algo que demostrara su desesperación. Pero no hubo tal. Hubo silencio.
Y ese silencio tan abismal entre los dos me disparó en la cabeza, como en suspención mental después de enterarse de algo terrible. Sentí algo que nunca había sentido antes, bueno sí, una vez, pero hace tanto tiempo que ya lo había olvidado. Sentí mi corazón en un frágil momentum, listo para caer y quebrarse en muchos pedacitos. Y mis brazos se sentían ligeros, pero no encontraba la fuerza para mantenerlos en su lugar.
¿Que era eso? Era ese vértigo endemoniado que me ataca cuando estoy desprevenida, el vértigo de saberte capaz de mantenete firme y seguro o de dejarte caer. Sabía que la división entre ambos es delgadísima, casi imperceptible, tuve miedo de mi misma, de mis elecciones. De los tres peores demonios que conosco: el dolor, la verdad y la desición.
¿Que nos está pasando? me decían sus ojos, los ojos que no me podían ver pero que yo se adivinar bien. Es que siento una nube o una sombre obscura que me persigue todo el tiempo, diciendome que esto está destinado a fracasar. Que no hay remedio. Our love lines growing hopelessly tangled.
Y otravez ese estúpido silencio.
Sentí que todo mi cuerpo latía a un solo ritmo desesperado pero, curiosamente, pasivo al mismo tiempo. Me sentía tranquila dentro de todo mi flujo bestial de emociones. ¿Que pasa? ¿Acaso será un primer asomo de la templanza que he estado cultivando? ¿Por fin soy una mujer temperante? En otro tiempo no hubiera podido ni hablar por las lagrimas. Ahora no sentía ni la amenaza de su próxima aparición.
Y sentía que él también palpitaba, sus brazos sentían lo mismo que los míos, pero seguían aferrandose a mí.
Malditos ideales del amor, pensé para mí.
El amor no es sólo sentimientos rosas, dije. Por lo menos no para mí.
Wow. Es que esté estado omnibulante en el que me encuentro me causa más cosas que todo lo que había provado antes. Me hace sentir on stage otra vez.
Lo llené de besos, repitiendole una y otra vez que lo amaba. ¡Y es cierto! ¡Lo amo! Pero hay algo que no me deja tranquila. ¿Que será? ¿El fantasma de encuentros pasados? ¿De otras vidas? Después de las pocas palabras dichas entre silencios prolongados, le dije que no podría dejarlo. Es que estoy tan enamorada de él, y lo amó con una intensidad indescriptible. ¿Que podría ser de mí sin él? Exactamente como en mi sueño, dejaría de ser.
Caminabamos de la mano, como todo el tiempo, pero la sentía vacía. Sentía que no tenía su mano, que solo estaba la mía aferrandose a si misma. Eso me dio pánico.
Y luego hizo algo que me provocó toda la miseria que siento ahorita. Me abrazó. Como nunca lo había dicho y dijo que me amaba. Y lo escuché sonriendo. Y escuché sus sollozos. No me quería mostrar la cara, por obvias razones. Me sentí terrible. Y lo abrazé con todas mis fuerzas, besandole el cuello e intentando pasarle por osmosis o algo similar todo el amor que sentía por él, la gratitud, la ternura, todo. Pertenecemos a este puro y hermoso sueño. Aferrate a él.
No siento tu mano, siento que está vacía.
Es miedo, me dijo.
Dime que no te estoy perdiendo, pensé. Dime que no es así.
Pero no me atreví.
Es mi naturaleza contemplativa. Eso es todo. Así soy yo. Pero prometo cambiar. Ya no quiero pensar. Pensar me da miedo. Prefiero mantenerme aislada en esto que siento por ti, sin pensar en lo que puede pasar. Al demonio con el eterno devenir, que pasé lo que tenga que pasar. Ya sea azaroso y/o necesario. Al diablo. Que se vayan todos al diablo. Te amo. Y me amas. Y nos tenemos los dos. No necesito más.
Pensé. Pero una vez más no me atreví a hablar. Solo estaba ese silencio destructor.
Y cuando desperté me di cuenta de que yo tampoco entendía.
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Esto del amor es algo raro. Me hace sentir tan llena y tan miserable a veces.
El viernes me di cuenta de algo que siempre he sabido pero nunca había entendido con claridad. Somos muy distintos. Vemos el mundo de perspectivas casi opuestas. Sentimos de maneras muy diferentes, no sentimos lo mismo. Y por un momento me dije "Rayos, ¿que es entonces lo que nos une?" ¿Qué es eso en lo que convergemos que nos mantiene juntos? ¿Que es lo que podría asegurarnos un futuro en común?
El amor, me dijo él.
Sí.
¿Pero no hay más?
¿No hay otra cosa más allá que nos permita quedarnos pegados el resto de la vida?
Hoy tuve un pequeño lapsus, aunque no estoy segura de que lo haya sido, porque fue inconciente pero cuando me di cuenta me pareció muy a proposito.
"Deberíamos darnos un tiempo."
La frase más asquerosamente trillada, sin embargo increiblemente usual. Una vez más mi inconciente hacía su trabajo, pero está vez me pareció que no era mi inconciente saboteador quien hablaba, sino su parte amable (si es que existe tal).
Generalmente, después de decir algo que me sale de adentro me cuestiono a mi misma al respecto, reprochandome o felicitandome por el valor. Esta vez no escuché nada. Mi mente estaba en completa quietud.
Y sentí sus nervios. Esos nervios cuando estás seguro de haber comprendido lo que sucede, pero esperas con toda tu alma haber escuchado mal. Sus deditos tamborileaban sobre mi mano. Yo no lo podía ver, no sentía la necesidad, y me parece que él no quería hacerlo por miedo a encontrar algo en mi que no quisiera ver.
No hubo necesidad de explicación. Era muy claro lo que había dicho.
¿Porque? La pregunta automatica. Y mi respuesta automática. No sé.
Esperaba que me cuestionara, que me pidiera una explicación coherente, algo que demostrara su desesperación. Pero no hubo tal. Hubo silencio.
Y ese silencio tan abismal entre los dos me disparó en la cabeza, como en suspención mental después de enterarse de algo terrible. Sentí algo que nunca había sentido antes, bueno sí, una vez, pero hace tanto tiempo que ya lo había olvidado. Sentí mi corazón en un frágil momentum, listo para caer y quebrarse en muchos pedacitos. Y mis brazos se sentían ligeros, pero no encontraba la fuerza para mantenerlos en su lugar.
¿Que era eso? Era ese vértigo endemoniado que me ataca cuando estoy desprevenida, el vértigo de saberte capaz de mantenete firme y seguro o de dejarte caer. Sabía que la división entre ambos es delgadísima, casi imperceptible, tuve miedo de mi misma, de mis elecciones. De los tres peores demonios que conosco: el dolor, la verdad y la desición.
¿Que nos está pasando? me decían sus ojos, los ojos que no me podían ver pero que yo se adivinar bien. Es que siento una nube o una sombre obscura que me persigue todo el tiempo, diciendome que esto está destinado a fracasar. Que no hay remedio. Our love lines growing hopelessly tangled.
Y otravez ese estúpido silencio.
Sentí que todo mi cuerpo latía a un solo ritmo desesperado pero, curiosamente, pasivo al mismo tiempo. Me sentía tranquila dentro de todo mi flujo bestial de emociones. ¿Que pasa? ¿Acaso será un primer asomo de la templanza que he estado cultivando? ¿Por fin soy una mujer temperante? En otro tiempo no hubiera podido ni hablar por las lagrimas. Ahora no sentía ni la amenaza de su próxima aparición.
Y sentía que él también palpitaba, sus brazos sentían lo mismo que los míos, pero seguían aferrandose a mí.
Malditos ideales del amor, pensé para mí.
El amor no es sólo sentimientos rosas, dije. Por lo menos no para mí.
Wow. Es que esté estado omnibulante en el que me encuentro me causa más cosas que todo lo que había provado antes. Me hace sentir on stage otra vez.
Lo llené de besos, repitiendole una y otra vez que lo amaba. ¡Y es cierto! ¡Lo amo! Pero hay algo que no me deja tranquila. ¿Que será? ¿El fantasma de encuentros pasados? ¿De otras vidas? Después de las pocas palabras dichas entre silencios prolongados, le dije que no podría dejarlo. Es que estoy tan enamorada de él, y lo amó con una intensidad indescriptible. ¿Que podría ser de mí sin él? Exactamente como en mi sueño, dejaría de ser.
Caminabamos de la mano, como todo el tiempo, pero la sentía vacía. Sentía que no tenía su mano, que solo estaba la mía aferrandose a si misma. Eso me dio pánico.
Y luego hizo algo que me provocó toda la miseria que siento ahorita. Me abrazó. Como nunca lo había dicho y dijo que me amaba. Y lo escuché sonriendo. Y escuché sus sollozos. No me quería mostrar la cara, por obvias razones. Me sentí terrible. Y lo abrazé con todas mis fuerzas, besandole el cuello e intentando pasarle por osmosis o algo similar todo el amor que sentía por él, la gratitud, la ternura, todo. Pertenecemos a este puro y hermoso sueño. Aferrate a él.
No siento tu mano, siento que está vacía.
Es miedo, me dijo.
Dime que no te estoy perdiendo, pensé. Dime que no es así.
Pero no me atreví.
Es mi naturaleza contemplativa. Eso es todo. Así soy yo. Pero prometo cambiar. Ya no quiero pensar. Pensar me da miedo. Prefiero mantenerme aislada en esto que siento por ti, sin pensar en lo que puede pasar. Al demonio con el eterno devenir, que pasé lo que tenga que pasar. Ya sea azaroso y/o necesario. Al diablo. Que se vayan todos al diablo. Te amo. Y me amas. Y nos tenemos los dos. No necesito más.
Pensé. Pero una vez más no me atreví a hablar. Solo estaba ese silencio destructor.
1 comentario:
Ay Itz!! Te pasas!! Aaaaahh!! Yo pensé que la única loca dramática que siempre quiere poner sal y pimienta a su vida hechando a perder lo que disfruta, lo que ama, era yo!! Ahora descubro que es porque somos literatas!! Me reflejo en el espejo de tus intentos suicidas y me doy cuenta que no debemos ser así!! Porqué sufrir cuando podemos ser felices durante el tiempo que este destinado a durar el milagro de estar junto a otro ser, junto a un ser que nos ama y amamos y que hasta lloraría por nuestro amor?? No piensas que es injusto para uno mismo?? Las personas entran a nuestras vidas como regalos, y si han de salir algún día, creo que no debemos apresurar el momento, más bien, ser dichosas y agradecer cada día que esa persona especial exista!! Te quiero horrores Itz!! =D :*
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